Interculturalidad en adopción

LA INTERCULTURALIDAD EN LA ADOPCIÓN INTERNACIONAL

Es importante empezar haciendo una pequeña reflexión en cuanto a la decisión que lleva a los padres a elegir un país determinado para hacer una adopción. Los aspectos del país que deberíamos tener en cuenta son diversos para hacernos una idea más real y entender mejor la idiosincrasia del país:

El carácter cultural de aquel país o de aquel pueblo.

  • Prejuicios o estereotipos que se tienen sobre el país.
  • Cómo se manifiesta el afecto y las expresiones de cariño en esa cultura.
  • Cómo se relacionan entre sí los individuos: la relación con otros niños; las relaciones adulto-niño.

Debemos saber hasta qué punto se ha podido fijar en un niño la cultura de su país de origen. Esto va a depender de la edad del niño en el momento de la adopción. Si es muy pequeño seguramente no se podrá hablar de fijación de la cultura; en cuanto ya aprende el idioma y lo habla, aproximadamente a partir de los 3 años, empieza a emerger una identidad étnica y cultural, es decir, se siente identificado con sus iguales. Conforme va creciendo hay que ver si se ha formado en el niño un bagaje cultural con el modo de vida adquirido en su corta vida. Sea cual sea la etapa en la que se encuentre, no hay que confundir si su comportamiento depende de lo que ha vivido o bien se ha fijado por su cultura, o forma parte de su personalidad.

Otra cuestión que se plantea a los padres adoptivos es qué hacer con el nombre del menor en cuanto a si mantenerlo o cambiarlo. Lo que aparece claro es que el nombre será lo único que le puede quedar de su origen, ya que tendrá nuevos apellidos, nuevo entorno, nueva nacionalidad, etc. En cuanto a la lengua de su país, si es que la habla, podremos intentar que la mantenga o no. Ambas decisiones las tomarán los padres en función de su estilo.

Estas y otras preguntas se harán los padres que se encuentren en un proceso de adopción internacional y será bueno reflexionarlas.

A veces se tiende a exagerar en el tema de la cultura del país de origen del niño, es decir, se puede dar un exceso de culturalismo y achacar a la cultura explicaciones a conductas de los menores que no van a depender de ésta. Hay que tener en cuenta también los factores personales de carácter y personalidad.

Podemos caer en el error de reducir a estereotipos o a tópicos aspectos culturales diferenciales y en este sentido hay que tener en cuenta que las experiencias culturales no son ni mejores ni peores, ni superiores unas a otras. La cultura está compuesta por conductas y por formas de interpretación de la realidad de un grupo que debemos intentar no calificar.

El niño se socializa de pequeño y su bagaje cultural se forjará y se irá enriqueciendo a través de sus vivencias con los padres, en la escuela, en su entorno, con la familia extensa, etc. Tampoco se trata de que los padres fabriquen una identidad a su hijo; el niño irá demandando estímulos para forjarse como persona a todos los niveles y hay que estar atento a sus demandas y dejar fluir con naturalidad el curso de su crecimiento.

 Ana Mª Prats

1ª Coach de Familias Adoptantes

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